sábado, 19 de agosto de 2017

Pasensia

(Fotos: Daniel Sempe)



¿Que po'hacer repartija'e lo mío
a pedir me quedé?
¡Pasensia!, qué vi haser.
También mulas que cuartean aguateros...
se quedan en la güeya, muertas'e se...

¿Que dispués de haber criao hijos ajenos
m'encuentro d'este modo?
¡Pasensia!, no lo inoro.
Tamién el sol priesta calor a tuitos...
y pa'dormir debe emponcharse solo.

¿Que a la gurisa que alegró mis años
se la yevó un pueblero?
¡Pasensia!, compañero.
Que pa'cantar en casa'e los ricos...
tamién crían pichones los jilgueros.

¿Que aquí en mi rancho guaresí un matrero
muy capás'e venderme si lo apuran?
¡Pasensia!, es mal de cuna.
También la selva escuende a los jaguares...
que en eya mesma han de chairar las uñas.


Serrana



Sí; supe hoy que jamás me has querío;
qu'el fierro 'e tus mañas
me puso en la frente la marca 'e marío...,
pa' usarme 'e pantaya.

Sé también de qu'en yerra de amores
pialaba tu honra un juerte serrano,
y que po' eso en la falda 'e "Los Moyes"...
descansa tu hermano.

Y qu'en l'abra del monte 'e los seibos
duermen dos varones,
con quienes jugaste al juego 'e los selos...
con cartas falderas, ¡que jueron facones!.

Y entuavía pa' ráirte 'e mi gasto,
me pedís, ¡mal hembra!,
que te truja del serro más alto
las flores más blancas, más lindas que tenga.

¿Y desís que tu antojo es pavada
pa' un hombre sin miedo?
Asertastes; me suebran agayas,
y en ves 'e las flores..., ¡mi daga te priendo!


¿Qué queda del ayer?

(Foto: Celina Frers)



-Perdóneme; no cráiba que un pedido,
hecho ansina nomás por puro gusto,
p'acortar la mañana,
l'hiciera tanto daño, tata viejo;
¡malaiga po'el antojo, si, malaiga!
pero hagam'el favor, sequ'esas lágrimas,
no es pa'tanto, ¡canejo!

-Sí, ya pasó, pavadas;
es, qué diantre, no sirvo pa'resero
si hay que rondar el propio sentimiento.
¿Qué queda del ayer me priguntabas?,
y en ves de la rispuesta qu'esperabas
t'he largao un lamento.
Es que, muchacho, 'unque  nos duela, es cierto
que del ayer... ¡ya no nos queda nada!

Talvés he dicho mal; algo nos queda:
unos cuantos ricuerdos,
condenados que marchan pal destierro.
Sin que naides se apiade'e sus tormentos...;
porque hasta'l mesmo ruido de sus pasos
lo ha 'ugao el ¡güeya, güeya! del progreso.

Bien haiga lo que venga, si es que viene
pa'engrandecer la patria;
bien haigan los que pisen este suelo,
si son varones como Dios lo manda:
güenos de brasos y de asiones güenas;
pero naides se sienta con derechos
pa'pisotiar lo di antes, ¡lo qu'es nuestro!,
porque no hay lay denguna,
ni en la tierra ni el sielo...
que ordene degoyar a los agüelos
pa'que puedan vivir mejor los nietos.

¡Y son hijos'e crioyos los que afirman
qu'el pasao ya murió, que hay qu'enterrarlo!
y que el gaucho, figura del momento,
no vale ni la pena recordarlo...,
y esto, a mi ver, es olvidar la madre,
la que nos dió a chupar su mesma sangre...
porque áura no es capás de alimentarnos.

¡Qué queda del ayer!, si hasta me cráigo,
a juersa de vivir tan amargao,
que tuíto se ha cambiao
y qu'el sielo de hoy no es nuestro sielo;
si los ocasos, qu'en un tiempo jueron
listaos de rojo como ponchos pampas...,
se han güelo amariyentos, como enfermos;
ya no hay seibales que l'empriesten juego,
¡se han apagao al golpe de las hachas!

Antes, casao, un hombre y con traint'años,
ganaba el campo pa'pitarse una chala:
¡Se rispetaba a los ancianos mucho!
Hoy, cualesquier mamón sin rastro'e barab,
andequiera te yama, se te cuadra...
y te pide el yesquero pa'su pucho.

Y si hablás con cariño de la patria,
no falta quien te diga entre sonrisas
mesmo
como apiadao'e tu inoransia:
"Patria es ande se come y se trabaja"
"que a dengún mercachifle da ganansia"
"cambiar por patriotismo una camisa".
¡Y qué l'hemos de haser!, si eyos no saben
d'espuela, de chiripá, facón ni vincha...,
ni han sentido el chusaso de una lansa...
ni le han sumido a un redomón la pansa
arrastrando cañones a la sincha!

Y no sólo el cariño por la patria
sino que hasta el rispeto lo han perdido;
y si crusás de algún pueblo las cayes
oirás que a nuestro Hino...
tocan los grajójonos las madres...
pa'entretener sus niños.
Ya ves que del ayer sólo nos queda,
y eso hasta hoy, el nombre de argentinos.
¡Quiera Dios no haiga yerra y contramarquen,
pa'ponernos mañana otro más lindo!

jueves, 17 de agosto de 2017

Maidana


(Foto de Serviliano Maidana, baqueano del general Lavalle)


Jué en una de mi flor. Hasta en los cerros
nacían margaritas coloradas
y quedamos dispersos unos pocos,
con malas armas y ninguna bala.

Entreviero feroz: ¡Vinchas y bolas!
melenas y clineras enredadas,
relámpagos de sables y facones;
divisas rojas y divisas blancas.

Allá sobre la frente del sol bajo,
semejaba una vincha roja franja.
Dejuro había salpicao la orilla
del horizonte azul la sangre gaucha.

Nos traiban derrotaos y de tan cerca,
los gritos nos golpiaban en la espalda,
y nosotros echaos sobre el pescuezo
charquiando los reyunos a rodajas.

Llovía un chaparrón de boliadoras
que acalambraba los matungos maulas;
como trío de yaras cabezonas
se enredaban juriosas a las patas.

Maidana me seguía a un tiro’e lazo
gastándole el resueyo a un criollo pampa,
cuando lo vide cáir, tosiendo sangre
ensartao en las aspas de una lanza.

El caballo cruzó. De puro instinto
lo agarré del cabresto a la pasada,
pa’ llevarle, a lo menos si volvía
la noticia a la viuda y las cacharpas.

Mejor me hubiese güelto sobre el pucho
a vender junto a él, la vida cara
a quebrar el facón contra los sables
pero a morir en ley como Dios manda.

Y lo dejé nomás… Pobre mi amigo…
Amigo de la paz y las patriadas;
amigo de las malas y las güeñas,
y amigo de las güeñas y las malas.

Y espueliando por juera a un duro’e boca
-como adentro el dolor pinchaba mi alma-
me escabullí por fin del chucerío,
como dice el refrán, echao en l’anca.

Se hizo la paz y regresé al ranchito
del que quedo tirao en las quebradas
defendiendo el color de una divisa
vergüenza ponzoñosa de mi raza.

Me acuerdo que me dijo muchas veces
en charlas del fogón o de la carpa:,
“-Si sos amigo y regresas con vida,
cuidame el gurisito si me matan”.

Por eso lo lloré junto con ella.
Igual que un perro le cuidé las casas
y gasté con los suyos los vintenes
que en domas o tropiadas agenciaba.

Y al gurisito, con cariño’e padre,
si se dormía, lo acosté en mi falda
y si lloraba de mimoso que era
le empriesté pa’ juguete mi guitarra.

Pero vino después la “primavera”;
se ajuntaron de a yuntas las bandadas,
y echaron flores, dende los rosales
hasta esos yuyos que a la hacienda matan.

Y un vaho de vida resurgió violento
que en ley pareja la natura implanta,
y ardió el instinto como un juego interno,
que a procrearse las especies manda.

Y ella tenía veintidós abriles…
Eran sus senos como dos torcazas,
tenían sus ojos un mirar profundo,
había en su boca contenidas ansias!

Y, yo me paro, si a degüeyo tocan,
y a veces, antes de copar la banca…
pero si dentran a jugar polleras,
si solo no me paro… no me paran!

Y como me conozco y soy güen gaucho
-antes dejuro, de meter la pata-
junté las pilchas, ensillé mi moro,
y con tristeza le anuncié la marcha.

Pensaba dirme como el hombre limpio,
bien atrás el sombrero, la frente alta!
que potros pa’ montar y chinas lindas,
ni nunca me faltaron ni me faltan.

Le dije: “-Me viá dir por un tiempito,
me han echao en el pago la perrada,
pero cuente lo mesmo con mi ayuda
que, teniendo yo plata, tendrá plata”.

Ñubló sus ojos el cristal del llanto,
bajó la frente de dolor cansada;
como una hermana se abrazó a mi cuello,
y yo la recibí como a una hermana!

Casualidá fatal que ató a mi vida
el ñudo potriador de la desgracia!,
sentí ruido de espuelas, miré afuera;
cuando en la puerta se paró Maidana!...

Nos miró sacudiendo la cabeza.
Tenía en los ojos un mirar de rabia
y se quedó parao como un palenque
sin decirnos siquiera una palabra.

Después, besó al botija que en un banco
como una piedra dormidito estaba
pa’ envolverlo temblando entre los pliegues
rojos y azules de su poncho patria.

Y con él en los brazos montó’e nuevo
y se puso chiquito a la distancia…
Mejor me hubiese güelto aquella tarde
a vender junto a él la vida cara…!!

miércoles, 16 de agosto de 2017

Milonga triste


Un cantor de soledades


(Pinturas: Molina Campos)


La guitarra, lazo abierto,
con seis cuerdas, corta el aire;
dibujando redondeles,
paisaje sobre el paisaje;
no hay ternura más bravía
que la pampa y el coraje
cuando canta por milongas
ese criollo en soledades.

Canta el hombre, piensa el hombre,
no es el grito que lo invade;
no es protesta en su garganta
lo que quiere y lo que vale,
él se funde en la madera
como un niño que se sabe
cobijado hasta la muerte
por la criolla tierra madre.

Habla poco por costumbre,
anda solo porque sabe
de las cosas que le duelen
quienes fueron los culpables
y en el libro de la vida,
aprendió a no lastimarse.
protestando noche y día
es difícil que se salve.

Cuantas veces fueron otros
y le dieron mil cantares
para hacer un cancionero
que le hablara de sus males,
con milongas, con estilos;
rebeldías que él ya sabe
que por más que las entone
en su rancho sigue el hambre.

Hoy lo veo con su niño,
de la mano, por las tardes,
dialogando en el futuro
con el surco y con la sangre
mientras besa la semilla
va pensando que ya sabe:
es mejor morir arando
que vivir, ¡dele quejarse!



No es pa' venta (Milonga)



Haga silencio el que escucha
que ahora que cantar me toca
me he de perfumar la boca
porque mi ciencia no es mucha.
Le pongo el pecho a la lucha
pa'cantar con sentimiento,
he templao esos seis tientos
pa'que sepan que el que canta
no es por su buena garganta
sino por lo que hay adentro.

Yo aprendí desde pichón
que en cuestiones de cantar,
hay cosas que respetar:
madre, patria y tradición;
cualquiera enciende un fogón
pa'calentarse las manos
pero si el hombre es baqueano
para encender esa hoguera
busca leña verdadera
y esa es la verdad, hermano.

Todo el que quiera cantar,
debe pensar porqué canta,
cualquiera su voz levanta
yendo pa' cualquier lugar;
y así empieza a tropezar
por no observar el camino,
a todos nos gusta el vino
pero hay que saber tomar,
perdonen el refranear
parece ser mi destino.

Ninguna jamás podrá
comprarme el canto sentido
porque son versos sentidos
con toda sinceridad;
la huella de la verdad
no la camina cualquiera,
las cosas a su manera
siempre se pueden decir,
mas nadie me ha de prohibir
que yo no cante sonceras.

sábado, 15 de julio de 2017

La muerte



Yegua madrina es la muerte
con cencerro de campana;
con los facones se hermana,
duerme en la ceba'el fusil,
y es hembra del hombre vil,
celosa de la mañana.

Se hace trompo en el remanso,
se enrosca en la yarará,
en cristiano es amistad
que nos malvende ande quiera,
y cuando ciñe pollera
tiene fuerza'e tempestad.

Se deja cáir en un rayo,
con el Tiempo anda arranchada;
mujer de la milicada
le peona diligente,
pero si mira a un valiente
recula como asustada.
Por eso llega callada,
por la espalda y de repente.
Yo la he visto muchas veces
esperando en un pajal,
en el vuelco de un puñal,
arrollada en la traición,
en la zurda hecha facón
y en una china, panal.

Es la piedra afiladora
de sables y de machetes,
cargadora de güinchetes,
de la desgracia boyera,
y del finao es canoera
y del que huye es el flete.

Es vela, lágrima y luto,
puede ganarse en un vaso,
en la seda de unos brazos,
en unos ojos traidores,
en la cicuta, en las flores,
y en el plomo de un balazo.
Mata al galope, de paso,
y no atiende rezadores.

Es bola de uno en las sienes,
duraznillo y mío mío;
salta en las ancas del frío,
va hachando el tronco a la vida,
y es el surco de la herida
y es borbollón en el río.
Prende con mala bebida
las brasas del desafío.

Del mundo es fin y ceniza,
y abajo'e la cruz gusano;
segura herencia'e cristiano
nade en plata o en pobreza,
silencio y noche que empieza,
desnorteadora'e baqueanos.

Dos cosas pintan a un hombre
mejor que ningún pintor:
la plata del tirador
y la conducta en la muerte.
Si aguanta la risa, es fuerte
desde la ráiz a la flor.

La enfermedad con la muerte
se enyuntaron pa'tirar.
Una entra a ramalear
la soga al más entonado,
y la otra de anticipado
el hoyo empieza a cavar.

El pobre don Malamuerte
prefirió males a buenos,
alzó todos los venenos
pudiendo cargar dulzura.
Nunca conoció ternura
y odió los nidos ajenos.

Olvidémonos, paisanos,
de desdichas y lamentos
y remedemos al viento
que lonjeao por el pajal
la esperanza'el totoral
piala de cruce en acentos.

Agua, fuego, sol y luna,
voz de pájaro cantor,
la suavidad de una flor
y el cariño'e la mujer
si se llegan a perder
recién les damos valor.

No hay en todita la tierra
magnate como el islero;
es pescador y canoero,
construye una embarcación,
labra chiflando un horcón,
corta paja, y es sillero.

Tiene óido pa'tecla o cuerda,
y en su escopeta de un caño
fundamenta todo el año
la mantención de la cría
y es callada su alegría,
sin llanto su desengaño.

Generoso, manso y fuerte,
conocedor y baqueano,
con cualquiera de las manos
se florea en el fijazo,
y sabe injerir un lazo
y dar su catre a un hermano.

Donde quiera hace ranchada,
al reparo prende fuego;
le tiene a tu tierra apego
y si es un cantor florido,
deja un huevo en cualquier nido
como tordito andariego.

Lo zamarrea la tormenta,
lo tarja el viento de frente;
llora plata eternamente
en la punta de su pala
el zanjón donde él resbala
su existencia independiente.



(Caballo mitológico: el "helhest")

Del dolor


(Foto del paisano Orlando "Fito" Binaghi)



Dolor, avispita negra
que anda picando y picando.
Alegría, mariposa
llenita de luz, volando.

Cuando el hombre ya no sabe
qué hacer con tanto penar,
quiere huir y se hace un ave
pa'cantar.

Mangrulla cerca'e la dicha
voraceador el carancho.
Que no se duerma tu risa
porque paisano...

El mal se viene a lo guacho
contra la lechera atada;
si no le ladean las ubres
seca y desgracia.

Dicen que atracada a fuego
la yarará
se come la propia cría...
El pobre es igual...

Sobre la tuna más brava
suele brotar la piedad.
Por eso entre las espinas
sangra el mburucuyá.

Cada cual a su destino:
la víbora a picar,
la florcita muriendo,
a perfumar.

Una gotita'e maldad
dicen que cayó en el mar,
y todita el agua entonces
se hizo una pampa de sal.
Dicen... será...

Una gotita de amor
dicen que cayó en el mar
y el agua aromada y dulce
se puso a cantar.
Dicen... será...

Para las dichas, mañana;
para las tristezas, hoy.
Tener esperanza el pobre
es obligación.

Según el ojo que mire
será la opinión que salga.
Un indio me preguntó
y pensé la adivinanza:
"El agua que va marchando
¿marcha de pie o acostada?".

Pajarero del dolor
por amor mato mis pájaros,
Brotarán, y un día mi tierra
será el país de los cantos.

Estas sonceras que digo
no tienen explicación.
Vuelan porque tienen alas
y es un pájaro el dolor.

viernes, 14 de julio de 2017

Agriana (Chamamé)


Ni lo chancho ni la vaca 
me consuelan mi tristeza,
ya me duele la cabeza
enllenito de resaca...
"Agriana" yo te quiero,
de vo'ando enamorao
si hasta ando ensuciao
como palo'e gallinero.


Yo te quiero y te adoro
mi linda "Agriana",
rejuntando los chanchos
me acuerdo de Usted.
Y me da un dolorcito
toda' la mañana:
será mi barriga
mi bofe, mi cuajo
o mi chipá cué*.

Asi que mi "Agriana"
tené que quererme
con amor verdadero
quereme Usted a mí;
yo te juro y rejuro
por todos los santos:
te amo, te adoro,
te quiero y te huelo
hasta tu chochí*.

No que vayas que olvidarte
de aquél encargo
que pues te hice,
te pedí cebo de vela
pa refriegarme
mi chipá cué.

También y có* pues te dije
que no que vayas que a olvidarte
de traerme la leche gorda
y el mandió pa comer.

Decile a tu Tata
que vamo a casarno'
que ponga el asado,
la caña y el vino;
yo pongo la mesa,
la silla, el mantel
qué más tangaó*
quiere tu padre
amarrete ya me juré
tu yamondá*.

Yo ya tengo allá arriba
en la loma un ranchito
que le hice de lona
y casi ni usé...
Me falta la olla,
el colchón y hasta el catre
pero eso no importa:
dormimo'en el suelo,
¡te gusta, pa'Uste'!

Yo có tengo un cojinillo,
una hamaca vieja
llena de 'ujeros,
la carona del recado,
una cincha vieja
y un basto cué.

Si te gusta si me caso
y si no te gusta
andá a la PU...erta!
a busca' otro novio lindo
que a vos te guste
cuñá y bue...

De cariño encariñao
te dedico pue'mi canto
para vos mi dulce encanto
que me tené'anamorao...
Contestame mi recao
por correo o por vapor
que aquí se queda tu amor
todo descuajeringao.

Yo te quiero y te adoro
mi linda Agriana,
rejuntando los chanchos
me acuerdo de Uste'.
Y me da un dolorcito
toda´ la mañana:
será mi barriga
mi bofe, mi cuajo
o mi chipá cué.


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Vocbulario guaraní:

Chipá cué: torta frita

Chochí: calandria

Có: éste o ésta

(Se aceptan agregados y correcciones!)