jueves, 22 de junio de 2017

El Circo Criollo (Pioneros del Teatro Argentino)






Martín Fierro ( Teatro Nacional Cervantes)


El Teatro Nacional Cervantes puso en marcha en el marco de CERVANTES FEDERAL, el Programa nacional de giras a pueblos y a localidades adonde no llega el teatro institucional ni comercial, y donde probablemente no exista el teatro independiente. Para llevarlo adelante, partió de la idea de conformar un elenco de actores jóvenes que puedan dedicarse con exclusividad a la propuesta dado que las giras serán extensas y el objetivo a largo plazo es realizar funciones en todas las provincias argentinas. La obra que inicia esta experiencia es El Martín Fierro versión de Claudio Gallardou, sobre el poema gaucho de José Hernández -de cuya primera publicación (1870), vale agregar, se cumple este año (2010) el 140º aniversario- escrita para un elenco integrado por una actriz y tres actores.
Más de 400 jóvenes respondieron a la convocatoria que hizo el Teatro Cervantes para armar la pequeña compañía.. De las largas jornadas de audiciones quedaron preseleccionados 130 participantes, todos tenían que saber cantar, bailar, tocar instrumentos, y desde luego actuar. Finalmente quedaron seleccionados Carlos Scappatura que hará el personaje de Martín Fierro, Mercedes Torre como la dama joven, Hernán Lewkowicz el maestro de pista y Luciano Medina como el cómico.
En esta versión basada en el trabajo y la investigación sobre el Circo Criollo se utilizan los géneros y recursos artísticos de la época, como el recitado gauchesco, el humor de los Tonys, el melodrama, la destreza de espadas y los bailes folklóricos, con una estética caricaturesca basada en imágenes de Molina Campos. El espectáculo se jugará en un espacio que recordará las viejas arenas del circo criollo.
Esta compañía de payasos y actores trashumantes del Teatro Nacional Cervantes irá contando la gran epopeya del Gaucho perseguido, en un recorrido que comenzará en noviembre en la provincia de Entre Ríos, adonde el grupo permanecerá más de 40 días recorriendo pueblos con su arte, para retomar el año próximo en otra provincia.

La piedra del escándalo (Estilo)




Sobre el alero escarchao
encontré esta madrugada,
una palomita helada
que el viento la había extraviao.
Por ser tuya la he cuidao
con cariño y con desvelo
y la cinta color cielo
con que venía adornada,
al cuello la tengo atada
por ser cinta de tu pelo.

Triste está la palomita
ausente de su querencia
y yo sé que el mal de ausencia
es un mal que no se quita.
No hay más remedio, m’hijita,
para curar tu aflicción
que pagarme la pasión
con que siempre te he querido
y que hagan juntas el nido
las dos en mi corazón.

Allí vivirán seguras
como en maternal regazo
al amparo de mi brazo
y al calor de mis ternuras.
Yo tendré las amarguras,
tú, las glorias de la vida
y tu avecita querida
como nuestro amor sereno,
buscará asilo en tu seno
para quedarse dormida.

Si esta esperanza es un sueño
no me quites la ilusión,
que el bien de mi corazón
es soñar que soy tu dueño.
Podré alzar con vano empeño
mi ambición hasta esa gloria,
pero aunque sea ilusoria
la dicha que a Dios le pido,
quiero morir convencido
de que vivo en tu memoria.



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Este estilo es parte de la obra de teatro “La piedra de escándalo” de los hermanos Podestá y Martín Coronado que estrenaron a principios del siglo pasado. La cantaba mi madre a quien se la enseñó Mario Pardo. Mi madre y Mariano Villar Sáenz Peña cantaban sólo las tres primeras décimas.
(Tonito Rodríguez Villar)
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Soltando mis penas (Triste campero)


(Pintura: Molina Campos)



No te extrañe mi canto, buey barcino,
que pa’ burla ‘e mis penas yo lo suelto
pa’ que vague tristón como un lamento,
por estas soledades del camino.
La, la, la ra, la, la, la
la, la, la ra, la, la, la
la, la, la ra la, la, la, la, ra.
Huella, huella, huella, buey.

Es triste mi sufrir, mas no lo siento,
y si canto mi pena o mi alegría
ave soy que se queja con el día
pa’ olvidar en la noche su tormento.

Soy triste como vos, mi buey cansino,
y curtido a guascazos por la suerte
no me importa más la vida que la muerte
y me río también de mi destino.

Y la llevo prendida al alma mía
en el hondo recuerdo de mis penas.
¡Alabado el Señor! ¡Si era tan buena!
que la siento y la lloro todavía.


El dolor del gaucho (Tango canción criollo)



Era verdad con razón,
yo sentí cuando volvía,
de una pena negra y fría
me enlutaba el corazón.
Un Presagio de traición,
presentimiento sombrío,
anidó en el pecho mío
cuando al volver a sus brazos
sentí romperse en pedazos
al ver el rancho vacío.

El viento su nombre,
de nuevo decía
y me la llevaron
por llamarse mía;
dolió su recuerdo
igual que una herida,
lo mismo que un sueño
salió de mi vida.

Yo la adoré y se me fue
sin que yo supiera dónde,
la llamo y no me responde
la prenda que era mi fe;
ya nunca la encontraré
como la encontré aquél día
cuando sentí que venía
le abrí del rancho la puerta...
Ahura pa'mi es una muerta
yo una tapera vacía.

El viento su nombre,
de nuevo decía
y me la llevaron
por llamarse mía;
dolió su recuerdo
igual que una herida,
lo mismo que un sueño
salió de mi vida.

miércoles, 21 de junio de 2017

Tradición (Tango criollo)




Bebió su giniebra,
templó su instrumento;
y del viejo criollo
se oyó este lamento:

"La carreta cabeciando,
de la tradición que pasa,
va llevando a nuestra raza
porque alguien la viene echando".
Rechine el eje salando
la plegaria del vencido;
mientras su poncho el olvido
tiende, rezando un adiós.

Tiempos del ayer
cuando el guitarrear
era suave melodía.
¡Quien pudiera oir
el contrapuntiar
en alguna pulpería!.
Ya no se escucha en los ranchos
los dulces vidalitas
hoy le graznan los caranchos
a el  hombre del chiripá .

Alta el ala del sombrero
con la frente en las estrellas,
siguiendo quizás que güellas
se perdió por el sendero.
¡Al gaucho, lo había, el pampero,
del progreso desbocao;
arrancó del encordao
su vidalita postrera
y rumbiando campo afuera
entuavía no ha regresado!

Cayó como cain los fuertes
el tiempo aquel lo llevó la muerte,
se fue llevando en los tientos
su corazón por los cuatro vientos.
Dejó la vincha y el lazo;
y el mancarrón lo llevó al ocaso
y de dolor, como una protesta,
sobre un ombú, la luna lloró.

Tiempo del ayer,
cuando el guitarrear,
era suave melodía.
¡Quien pudiera oir
el contrapuntiar
en alguna pulpería !
Ya no se escuchan en los ranchos
la dulce vidalitá;
hoy le graznan los caranchos
Al hombre del chiripá".
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Bebió su giniebra,
templó su instrumento;
y del viejo criollo
se oyó este lamento.

Mi Azucena (Valseao)


Hay en la pampa dormida una flor,
que es causa de mi dolor.
Feliz quien pueda en su pecho anidar
para vivir y soñar.
Blanca azucena que un día
mi corazón te albergó
y en tus ojos luceros que son
encendiste mi pasión.

Con cuanto amor
suave y gentil
vengo a cantarte hasta aquí
para saciar la sed de amar,
que en la llanura sentí.
Tú eres mi sol, yo tu zorzal,
que en una aurora triunfal
doy mi plegaria de amor que hilvané
en mis trinos de dicha y placer.

Si tú quisieras, divina mujer,
flor que perfumas mi ser
yo tengo un nido celeste de amor
que nos espera a los dos.
Ven hacia mí ¡vida mía!
Ven a ocupar ese edén.
Que yo ser tuyo te juro y ser fiel
para que sueñes en él.

Contramarca (Tango criollo)



En la larga siembra de mis años,
medio indio pa' l querer,
siempre fui esquivando los zarpazos del amor,
pero en mi camino te cruzaste
y esa tarde, pa' dolor,
con tus ojos criollos me chusiaste.
Y al yugo del cariño
me fui de lleno,
chasquiándome por güeno,
confiau y noble,
sintiéndome más pobre
que las arañas
dispués que por tus mañas
caí bajo tu pial...

China cruel, ¿a qué has venido?
¿Qué buscás en este rancho?
Si pa' mí fuiste al olvido
y vive ya más ancho
mi gaucho corazón
y esa flor que mi cuchillo
te marcó bien merecida,
la llevarás, luciendo en el carriyo
pa' que nunca en la vida
olvides tu traición.

En el viejo pértigo de mi alma
no te vengas a enredar.
Tenés contramarca. Sos ajena a este corral.
Con que andá apurándote las tabas
pa' tu bien o pa' tu mal
y perdete en el potrero donde estabas.
Con un botón pa' muestra
tengo bastante
y soy de mucho aguante
pa' caer de nuevo.
De juro, te lo ruego,
que al lau del tigre
es fácil que peligren
las zorras como vos.

China cruel, ¿a qué has venido?
¿Qué buscás en este rancho?
Si pa' mí fuiste al olvido
y vive ya más ancho
mi gaucho corazón
y esa flor que mi cuchillo
te marcó bien merecida,
la llevarás, luciendo en el carriyo
pa' que nunca en la vida
olvides tu traición.


Desencanto


(Pintura: Carlos Montefusco)


Me retiro, no hay que ver,
al ñudo son sus halagos,
estos ya no son mis pagos,
los pagos que dejé ayer.
Ansiaba, amigo, golver
pa’ ver mis viejas taperas,
y me hayo con puras eras,
y puras tierras aradas,
y paisanas remangadas
cuidando las sementeras.

¡La gran flauta, que dolor
ver negrear esas cuchiyas
ande antes vide tropiyas
de baguales de mi flor,
hoy solo el guay arador,
el mancarrón aguatero,
el criollito… majorero
que come gofio a puñaos,
y chanchos enchiqueraos
que jieden de lo más fiero.
Los que fueron gramiyales
que daban gusto a los ojos,
se han convertido en rastrojos
tuitos yenos de abrojales;
no hay mangueras ni corrales,
pero no falta el chiquero,
ni el galpón, ni el gayinero,
ni siyas en las cocinas,
porque, ¡ahijuna! hasta las chinas
cambiaron de asentadero.

¿Chinas dije? pues reculo
la espresión; aura el embraje
ha cambiao hasta el pelaje
con ladino disimulo;
¡compañero, hay cada rulo!
¡cada frente de cuajada!
¡cada megiya rosada
como pintada por Dios
con carmín, polvos de arroz
y cebo de riñonada!...

Nada, ¡a volar, a volar!
ni estos mis pagos han sido,
ni el que como yo los vido
los golverá a ricordar.
Voy ande pueda pulpiar
y amañar un redomón,
ande alegren un jogón
gauchos que digan primores,
y hembras que envidien amores
al cebar un cimarrón.

Pa'qué (Candiles)




Nací como los pumas en los pajales
... me crié campiando rumbos de loma en loma
y le robé los trinos a los zorzales
enredaos en cimbrones de las bordonas.

Las rosadas auroras de cada día
adornaron mis sueños desde muchacho
y escribí las primeras estrofas mías
a facón en el tronco de los lapachos.

Muy temprano por cierto me despertaron
los gritos de mandato de mi destino
y locas inquietudes que me tentaron
a pisar las culebras de los caminos.

Y enristrando mi pluma como una lanza
a corazón y brazo me abrí salida
y en el criollo incansable de mi esperanza
en busca de horizontes dientré en la vida.

Y en la vida, mis sueños dejé dispersos
a cambio de experiencias y de dolores,
dolores que en mi pecho se hicieron versos,
y versos que en mis labios se hicieron flores.

Y adorné mi guitarra con mis quereres
y la cinta sonora de su armonía
y libé en los pimpollos de las mujeres
pal camoatí sabroso de mi poesía.

He rendido a mis sueños caro tributo;
aura que nu'hay remedio lo he comprendido...
cultivé mi cerebro pa dar su fruto
y aprendí los caminos pa'andar perdido.

Aura que el desengaño corrió la venda
que apretaba mis ojos como una garra
veo sólo seis cuerdas como seis sendas
que me guían al fondo de mi guitarra.